Según mi experiencia personal, el resultado ha sido siempre el mismo: cuando cojo la cámara no veo ni una foto que merezca la pena pero cuando no la cojo de repente la meteorología y los dioses se confabulan para transformar cualquier recóndito lugar en un maravilloso paisaje de fantasía irrepetible - que no puedes fotografiar -.
Por tanto, me atrevo a lanzar mi humilde adaptación de la Ley de Murphy para la fotografía:
La probabilidad de ver una buena fotografía es inversamente proporcional a la calidad de la cámara que lleves en ese momento y igual a uno cuando la que llevas no tiene batería.Supongo que ha quedado claro, pero por si acaso, el gráfico de probabilidades vendría a ser algo así:
¿Estáis de acuerdo?

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